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Qué nos impide cuidar el planeta PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Jeniffer Ortega   
miércoles, 07 de mayo de 2008

 

Hay un sinnúmero de condiciones internas y externas (reales o imaginarias) que pueden impedir que una persona realice conductas ecológicas, en especial si éstas requieren mucho esfuerzo.

Sin embargo, sabemos que la decisión de actuar ecológicamente no depende sólo de la relación costo-beneficio, porque ciertas acciones ecológicas pueden exigir esfuerzos que exceden los beneficios de realizarlas.

En relación con lo anterior, algunos autores afirman que el comportamiento ecológico puede ser considerado como prosocial, ya que los esfuerzos de un individuo para realizar acciones proambientales son costosos en términos de tiempo y/o dinero y ofrecen pocos beneficios directos a la persona que las ejecuta (Schwartz, 1977; Thogersen, 1996, en Lee et al., 1999).

¡Atención! No todas las acciones ecológicas son el resultado de una motivación altruista. Una persona puede realizar acciones a favor del medio ambiente debido a una motivación egoísta, ya sea porque espera recibir una recompensa o evadir un castigo, o porque busca reducir la angustia y el estrés personal que le produce percibir las consecuencias del deterioro ambiental, (Lee et al., 1999).

Tradicionalmente, se les ha señalado a las personas las razones por las cuales deben comportarse ecológicamente. Pero se habla muy poco de las razones por las cuales a veces es difícil actuar a pesar de que exista la intención de hacerlo.

A continuación explicaré brevemente algunos obstáculos que dificultan el desarrollo de acciones ecológicas.

1. Obstáculos objetivos: reducen la capacidad de una persona para participar en actividades particulares y existen independientemente de la percepción individual. Algunos obstáculos objetivos son:

  • Limitaciones de tiempo, ingresos o precios.
  • Estado actual del conocimiento científico.
  • Tecnología disponible.
  • Estado de la infraestructura.
  • Instituciones políticas y legales.
  • Alimentos disponibles.
  • Interacción social disponible.
  • Discapacidades físicas y/o mentales.

 

Desde luego, las personas actúan con base a su percepción de la realidad y no simplemente debido a la existencia de estos obstáculos. Esto nos lleva a considerar otro tipo de restricciones que involucran al sistema nervioso, en especial al cerebro.

2. Dependencia visual: las personas nos apoyamos considerablemente en la información que captan nuestros ojos, debido a que la vista más que cualquier otro sentido, utiliza una gran parte de la corteza cerebral. ¿Qué sucede con aquella información que nuestros ojos no pueden captar? La dependencia visual hace difícil que respondamos a los problemas que no podemos detectar de forma directa (Winter, 2004).

Ejemplo: notamos más rápido la polución que podemos ver, que los químicos potencialmente peligrosos en el agua potable.

 
3. Atención selectiva: si no existiera la atención selectiva, nuestra experiencia del mundo sería caótica. Sin embargo, la atención selectiva puede ocasionar que a veces ignoremos información importante para la toma de decisiones, especialmente al encontrarnos bajo la presión de factores tales como el tiempo.

Ejemplo: para conducir un auto es importante que una persona preste atención a los indicadores internos (velocidad, temperatura, aceite, etc), a las señales de tráfico, a las luces del semáforo y a los vehículos que están a su alrededor, pero no es importante que se concentre en la contaminación que produce la quema de combustible de su motor, por lo tanto esta información es ignorada.

 

4. Adaptación sensorial: nuestro sistema nervioso detecta con mayor facilidad los cambios bruscos en el ambiente. Un estímulo que permanece constante o cambia muy lentamente, pierde su habilidad para activar la transmisión neuronal. Por consiguiente, los humanos podemos adaptarnos con facilidad a escenarios ambientales nocivos ya que los cambios que deterioran el medio ocurren de forma gradual y no de manera lo suficientemente abrupta para alterar nuestras redes cerebrales, (Winter, 2004).

Ejemplo: el smog de una ciudad puede impactar a un visitante, pero las personas de esa ciudad han enfrentado el problema activando mecanismos de adaptación.

 

5. Cognición proximal: se refiere a la tendencia de las personas a motivarse más por los beneficios a corto plazo que por los beneficios extendidos a largo plazo, de manera que los beneficios futuros son menos atractivos que los beneficios recibidos en el presente, (Winter, 2004).

Ejemplo: podría ser difícil para una persona comprar en este instante un auto nuevo que no contamine o una nevera nueva, aunque estas acciones le ahorren gran cantidad de dinero a largo plazo.
La información irrelevante también puede inhibir la capacidad para actuar ya que el exceso de datos puede confundirnos y conducirnos a tomar decisiones equivocadas. Hay dos maneras en las que activamente perseguimos información irrelevante:

 

6. Sesgo confirmatorio: ocurre cuando confrontamos nuestros pensamientos con la información disponible y cometemos el error de buscar información que confirme nuestros pensamientos en vez de fijarnos en la que podría ponerlos en duda. Este fenómeno se produce debido a que es muy difícil para las personas procesar y almacenar información que entra en conflicto con las actitudes y conceptos propios, dicho conflicto se conoce como disonancia cognitiva.

Ejemplo: una persona que esté en contra del uso de los fertilizantes químicos buscará información que resalte los efectos negativos que estas sustancias tienen sobre la naturaleza e ignorará aquella información donde se demuestre que en ocasiones no hay efectos, por considerarla metodológicamente defectuosa o económicamente motivada.

 
7. Regresión a la media: consiste en la tendencia de las personas a interpretar sucesos que ocurren al azar como consecuencia de la acción humana debido a la necesidad de creer que tenemos algún control sobre el mundo. Las personas en búsqueda de significado, son propensas a explicar los fenómenos en términos de acciones humanas, y consiguientemente malinterpretan sus acciones como causantes de algo puede estar sucediendo solo por casualidad.

8. Heurísticas: son atajos mentales muy útiles para hacer juicios en condiciones de información limitada y nos ayuda a tomar decisiones rápidas, sin embargo, no siempre funcionan, (Winter, 2004).

Lo anterior puede ilustrarse en el siguiente problema:

‘Daniela es una mujer de 27 años con interés por los asuntos ambientales, le gusta mantenerse informada al respecto a través de los periódicos, noticieros y documentales que presentan en los canales temáticos y además consulta información sobre conductas proambientales en las bases de datos. ¿Qué afirmación es más probable? 1. Daniela es de Barranquilla. 2. Daniela es de Barranquilla y es una investigadora ambientalista.’

La mayoría de las personas pensarían que la afirmación 2 es la más probable porque podría encajar en el estereotipo de un investigador ambientalista, la heurística empleada en este caso, refleja la tendencia a juzgar un evento como probable si representa las características típicas de su categoría. No obstante, objetivamente la afirmación 1 es más factible basándose en la probabilidad, ya que la conjunción de dos eventos nunca será más probable que la ocurrencia de uno sólo, es decir, un evento tiene más probabilidad de ocurrir por sí solo que acompañado de otro evento. En este caso, la utilización de la heurística conduce a un razonamiento pobre.

A todo lo anterior se añade la dificultad que representa para muchas personas pensar en las cantidades numéricas que muestran con frecuencia los reportes y noticias sobre medio ambiente. Por ejemplo, “en lo que respecta a la energía y el desarrollo, es fácil perderse en los números: millones aquí, billones allá, trillones en el futuro,” señaló la directora de la División de Tecnología, Industria y Economía del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), (Barbut, 2006, p. 6). A esta dificultad para conceptuar cantidades numéricas muy grandes o muy pequeñas, se le ha denominado analfabetismo cuantitativo, (Winter, 2004).

En la vida cotidiana no manejamos estas cantidades de manera que podamos desarrollar una comprensión de sus diferencias, relaciones y significados, por esta razón fácilmente nos perdemos en los números que nos muestran los reportes sobre medio ambiente y no conseguimos entender qué tan significativo es, por ejemplo, que 2 billones de personas carezcan de servicios de energía modernos mientras se invierten 500 billones de dólares anualmente en infraestructura energética, (Barbut, 2006).

Tal y como se ha ilustrado anteriormente, los procesos mentales con frecuencia conducen al error, ello no significa sin embargo, que las limitaciones cognitivas son insuperables. Gracias a la retroalimentación es posible aprender de los errores, y eludirlos al comprender cómo funcionan.

Winter (2004) recomienda que para convertirnos en ciudadanos ambientales podemos comenzar obteniendo mejor información para aprender más acerca de las consecuencias de nuestras acciones sobre el ambiente. Asimismo es importante notar y corregir nuestros errores de razonamiento, forzándonos a realizar contraargumentos para apreciar con mayor profundidad las dimensiones de un problema. Por último es clave asumir una responsabilidad personal confiando en nuestra capacidad para aprender sobre asuntos complicados y rehusándonos a dejarlos únicamente en las manos de los expertos.

Referencias

Barbut, (2006) The Energy: Numbers Game. Our Planet: the magazine of the United Nations Environment Programme, 16 (4): 6-7.

Lee, J; Holden, S. (1999) Understanding determinants of environmentally conscious behavior. Psychology & Marketing. 16(5), 373.

Winter, D. (2004) Psychology of Environmental Problems. USA: Lawrence Erlbaum Associates, Incorporated.

 

Comentarios (1) >> feed

Paula... said: _

 
muy bueno este trabajo!!
nos ayudo mucho a mi grupo de la facultad y a mi para un trabajo sobre la problematico de la soja transgenica desde el punto de vista de la psicologia ambiental.
aun sigo investigando, pero esta lectura fue muy productiva.
gracias!
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junio 05, 2008
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