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Cuenta una historia Sufí que cierto rey encomendó su hijo a un grupo de eruditos. Ellos le enseñaron al príncipe las ciencias hasta que se convirtió en un maestro. Un día el rey colocó un anillo en su puño y puso su hijo a prueba: “Dime qué tengo en mi mano,” le preguntó al príncipe.
“Lo que tienes en tu mano es redondo, amarillo y hueco,” contestó el príncipe.
“Has dado todos los signos correctos,” dijo el rey. “Ahora dime qué es.”
“Debe ser un colador,” contestó el príncipe.
“¿Qué?” gritó el rey. “Conoces los mínimos detalles, sin duda esto asombraría la mente de cualquiera. ¿Cómo es que con todo tu poder y conocimiento se te ha escapado el detalle de que un colador no cabría en mi puño?”
Algunos pensarán que al príncipe de esta historia le hizo falta sentido común y quizás un poco de intuición. Existen muchos como él en nuestra Sociedad del Conocimiento con una comprensión fragmentada de los hechos.
La abstracción nos permite ir más allá de la información inmediata que nos brindan los sentidos y dividir los objetos en sus partes constituyentes para estudiarlas en detalle. Sin embargo, “el todo es mayor que la suma de sus partes.” Esto quiere decir que finalmente debemos ser capaces de comprender el objeto como un sistema integral que interactúa permanentemente con otros objetos configurando una realidad compleja de movimiento y cambio.
La necesidad de comprender los fenómenos de forma integral dio origen a la investigación multidisciplinaria. Pero la historia nos ha mostrado que no es fácil unificar los criterios de distintas disciplinas. Esto es aún más difícil dentro de las Ciencias Sociales. La Psicología, por ejemplo, admite múltiples enfoques que por lo general son contradictorios e incompatibles entre sí.
No obstante, las contradicciones no son ajenas a las Ciencias Naturales. Alan Woods y Ted Grant en su libro “Razón y Revolución” señalan algunas contradicciones de las matemáticas. Por ejemplo, “es una contradicción que una magnitud negativa tenga que ser el cuadrado de algo, pues toda magnitud negativa multiplicada por sí misma, da un cuadrado positivo. La raíz cuadrada de menos uno es, por tanto, no sólo una contradicción, sino un verdadero contrasentido… Esta combinación contradictoria de un más y un menos juega un papel totalmente decisivo en la mecánica cuántica.”
Vivimos en un mundo de contradicciones necesarias, en un mundo dialéctico. Hay quienes detestan esta idea. De hecho, existe un Principio de no contradicción según el cual todo lo que encierra contradicción es falso. En otras palabras “A” no es igual a “no-A”. Por otro lado, la Ley de la Identidad nos dice que “A” = “A” y la Ley del Medio Excluido nos dice que “A” no es igual a “B”. Estas leyes son el fundamento del pensamiento lógico. Ahora bien, una moneda que gira en el aire no es cara ni sello; en realidad es ambas y ninguna a la vez. Este tipo de contradicción es más evidente en el campo de la mecánica cuántica.
La dualidad onda-partícula constituye una violación de estas leyes. Según la física clásica una partícula tiene masa y ocupa un lugar en el espacio mientras que una onda no posee masa y se extiende en el espacio a una velocidad determinada. Sin embargo, según la mecánica cuántica las partículas pueden comportarse como ondas y viceversa, es decir que no existen diferencias fundamentales entre ambas. Aquí “A” resulta ser “no-A”, y de hecho “A” puede ser “B”.
El comportamiento humano no escapa a estas contradicciones. Las personas viven y mueren al mismo tiempo, son buenas y malas. Los individuos con personalidad limítrofe tienen dificultad para conciliar estas fuerzas opuestas lo cual les genera un gran estrés emocional. La investigación señala que este tipo de trastorno se genera en personas con alguna predisposición biológica y que durante su formación estuvieron expuestas a ambientes familiares de invalidación; en ellas el nivel de excitabilidad emocional es muy alto siendo por consiguiente hipersensibles al rechazo, la crítica y el abandono. La Terapia Dialéctica Conductual es empleada en el tratamiento de este desorden y uno de sus objetivos es lograr que el individuo acepte el objeto como un todo integrado que encierra al mismo tiempo elementos positivos y negativos.
La comprensión integral de un mundo dialéctico es importante porque no podemos dar soluciones fragmentadas y descontextualizadas a problemas que requieren el ejercicio de la síntesis. Asimismo, es inútil tratar de imponer soluciones absolutas y sesgadas puesto que no logran capturar la relación del todo con sus partes.
Frente a la crisis de la contaminación y el manejo insostenible de los recursos naturales se proponen con frecuencia soluciones que desconocen el mundo de los valores, de las creencias, actitudes y emociones. Este mundo es el que hay que mejorar. Esta es la raíz de nuestro futuro si queremos sobrevivir como especie y permitir que otras especies se desarrollen en el planeta. Los niveles actuales de consumo muestran una sociedad indiferente y superficial a excepción de los pocos grupos que renuncian voluntariamente al consumo conspicuo.
Necesitamos soluciones integrales que incorporen variables del comportamiento humano ya que éste es el origen de los conflictos y dilemas de nuestra sociedad.
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